Aventuras en el mundo maya
Viajes Swishy en Latinoamérica

Por: Shooka Shemirani

Incidentes de viaje en el mundo maya Los exploradores Frederick Catherwood y John Lloyd Stephens viajaron dos veces por Yucatán a principios del siglo XIX concluyendo, entre otras cosas, que los templos y pirámides esparcidos por estas tierras no fueron construidos por una banda inquieta de fenicios o babilonios, como se había creído anteriormente, sino por una civilización desconocida y misteriosa nativa del nuevo mundo. Catherwood, “el Miguel Ángel de la arqueología”, documentó los palacios y centros ceremoniales mayas en ruinas haciendo espléndidos dibujos, mientras que Stephens escribía la crónica de sus aventuras, en una prosa cautivadora, produciendo un par de bestsellers, incluyendo Incidentes de viaje en Yucatán, publicado en 1843.

Este libro, de abrumador éxito, voló de los estantes de las librerías y tuvo que ser reimpreso una docena de veces. Tenía todos los elementos de un verdadero hit: harta aventura, suspenso, remordimiento, shock cultural e incluso sex appeal. Los lectores siguen las escapadas de una pareja de mundanos neoyorquinos convertidos en Indiana Jones, mientras exploran a través de una húmeda selva tropical, batallando contra mosquitos asesinos, disentería y enormes rocas sueltas. En un momento nuestros héroes excavan una pared de piedra de tres metros de grosor con el presentimiento de que tanto grosor debía ocultar una tumba secreta o pasadizo lleno de oro. No fue así, y se quedan con un boquete en una ruina que, sin haber sido molestada por el hombre, había sobrevivido intacta alrededor de mil años. Por suerte, Catherwood está ahí para dibujarla antes de que se colapse en un gran montón de piedras. Ocasionalmente los extranjeros emergen de la selva para tomar nota de las distintas costumbres sociales y estilos de vida de sus anfitriones mexicanos y también de “la belleza de las mujeres mestizas”.

La observación perspicaz de Stephens, su sentido del humor y talento narrativo convirtieron lo que pudo haber sido una tediosa reseña de una misión arqueológica en un emocionante relato de viaje. Y la región proporcionó un material excepcional, introduciendo a los jóvenes aventureros a maravillas naturales y hechas por el hombre que jamás habían visto antes, como las opulentas haciendas, magníficos descubrimientos arqueológicos y cenotes tan espectaculares, que incluso deciden que Uxmal puede esperar.

“…vimos elevándose frente a nosotros”, escribe Stephens en un pasaje inicial, “el portal de la hacienda Mucuyche… Confío en que el lector no haya olvidado esta gran hacienda. Era la misma en que, en un viaje anterior, habíamos sido cargados en hombros por los indígenas, y en la que tomamos un baño en un cenote, inolvidable… Toda la hacienda, caballos, mulas e indígenas estaban a nuestra disposición. Eran apenas las diez e intentamos continuar nuestro viaje hacia Uxmal, pero primero decidimos tomar otro baño en el cenote. Mi primera impresión de la belleza y fantasía de este sitio para bañarse no me engañó… Muy pronto estábamos en el agua y, antes de salir, decidimos posponer el viaje para el día siguiente, tan solo para tomar un baño por la tarde”.

Viaja como todo un explorador

Más de 150 años después, el libro de Stephens continúa fascinando a los viajeros lectores. Pero para aquellos deseosos de experimentar verdaderamente, hay algo incluso mejor: Catherwood Travels. Este operador especializado de tours por Yucatán te permite seguir los pasos de estos exploradores: escalar ruinas mayas, nadar en cenotes, ser tratado como realeza en las majestuosas haciendas. Conoce a dotados artesanos y visita sus talleres. Codéate con celebridades locales en sus casas privadas. Como Catherwood y Stephens, sé uno de los primeros en explorar sitios desconocidos. Catherwood Travels ofrece acceso VIP a áreas que no están abiertas al público en general.

Viaja con comodidad y estilo en tu propia SUV, con chofer, provista de tequila Don Julio y toallas frías para que puedas refrescarte después de una ardua escalada. ¿Prefieres un burbujeante gin and tonic? ¡Listo! Catherwood puede personalizar tu hielera junto con tu itinerario, con excursiones a la medida, hechas especialmente para amantes de la naturaleza, fanáticos de la cultura, coleccionistas de artesanías y más. ¿Te interesa la medicina tradicional? Visita un jardín botánico guiado por un curandero. ¿Tienes curiosidad sobre la planta llamada “oro verde”? Toma el tour hacia una de las únicas haciendas henequeneras aún en funcionamiento. Además, los arqueólogos residentes de Catherwood ofrecen una visión única hacia la civilización maya y la cultura local, y lo mejor de todo, las excursiones cuentan con precios accesibles, desde expediciones guiadas de un día hasta paseos prolongados. A continuación, algunas de las personas y sitios destacables que encontrarás en un viaje Catherwood.

Pirámides privadas

La península de Yucatán es hogar de algunos de los sitios arqueológicos más admirables de México, y Catherwood Travels los incluye a todos, desde los megafamosos como Chichén Itzá –votado por gente de todo el mundo como una de las Nuevas 7 Maravillas del Mundo– hasta los no tan famosos como Uxmal, Edzná y Oxkintok e incluso los más secretos. Esta última categoría incluye pirámides menores que simplemente están en el patio trasero de alguien. Puede que no despierten la misma admiración que los enormes palacios manejados por el INAH que se elevan más allá de los árboles selváticos, pero hay que admitir que tener tu propio templo maya es bastante increíble.

¿Qué clase de residencia –te estarás preguntando– puede tener un patio trasero lo suficientemente grande como para tener una pirámide, incluso una pequeña? Una hacienda. Las haciendas, enormes fincas que florecieron en la región durante el boom industrial del siglo XIX, suelen encontrarse cerca de alguna ruina. “Las haciendas y sitios arqueológicos van juntos”, dice el arqueólogo y guía de Catherwood Alfonso Morales, “porque los hacendados sabían que los mayas construyeron donde había cenotes”.

El Versalles yucateco

La proximidad a las ruinas mayas es un plus definitivo, pero si las haciendas más lujosas de Yucatán estuvieran en medio de la nada y rodeadas por nada más que polvo, aún valdría la pena visitarlas. Destinos en sí mismas, sus extensos terrenos fungen de reservas naturales, sirviendo de verde oasis para exóticas plantas, aves y especies animales. Algunas son museos vivientes, con miembros del staff que aún recuerdan los tiempos en que las fincas funcionaban como estados feudales y la antigua maquinaria y artefactos que se utilizaban en la producción del henequén. No hay dos haciendas iguales, y cinco en particular destacan por haber sido convertidas en lujosos hoteles boutique, entre ellas Temozón y Uayamón.

“El Versalles de las haciendas”, Temozón, es reconocida por sus majestuosos jardines y por haber albergado al presidente George W. Bush cuando su rating y popularidad no eran tan deprimentes. Data de 1655, cuando pertenecía a los descendientes del conquistador español Francisco de Montejo (hombre en cuyo honor se dio nombre al bulevar principal de Mérida). Esta hacienda, originalmente dedicada a la cría de ganado y la siembra de maíz, en la segunda mitad del siglo XIX se transformó en productora henequenera con resultados espectaculares. Se convirtió en uno de los líderes productores de henequén en la península, ocupando más de 6,642 hectáreas y empleando hasta 640 trabajadores. Continuó prosperando hasta que, después de la Primera Guerra Mundial, se inventó el nylon, lo que llevó al henequén y a la hacienda a ser obsoletos.

Uayamón es entonces, si no el Versalles, quizá el Yellowstone de las haciendas debido a sus monumentales árboles. Además, se encuentra cerca de dos de las principales atracciones turísticas de México. A diferencia de la mayoría de las haciendas de lujo de México, que están predominantemente ubicadas en Yucatán, Uayamón está ubicada justo a las afueras de la ciudad de Campeche, capital del estado de Campeche, y en 1877 fue la segunda hacienda más grande del estado, midiendo “nueve leguas”. Los archivos muestran que piratas merodeadores asaltaron la hacienda durante el siglo XVII como parte de sus incursiones a la ciudad portuaria de Campeche. Para proteger el puerto de más saqueos, se construyeron murallas alrededor de la ciudad, con baluartes y puertas al mar y a la tierra para mantener fuera a los bucaneros. Gracias a sus fortificaciones del siglo XVII y a su colorida historia, la pintoresca ciudad ha sido designada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Uayamón también está cerca del sitio arqueológico de Edzná, hogar del singular Templo de los Cinco Pisos, inusual construcción. Tiene la forma de una pirámide, pero parece que sirvió como un palacio multinivel, con diferentes habitaciones que posiblemente fueron habitadas por la familia del gobernante. Subir por su escalinata central es fácil, y desde los niveles superiores se pueden ver hermosas aves momotidaes de cola azul que revolotean entre los árboles cercanos y la pirámide, águilas volando en lo alto, mariposas flotando al viento e iguanas tomando el sol. La naturaleza se encuentra en abundancia, incluso cuando regresas a la hacienda, donde dos enormes ceibas se abrazan en el jardín delantero. A lo largo del camino que te lleva de la casa principal de la hacienda a las 12 suites tipo casita, una fila de altas y elegantes ceibas de hojas almendradas, paradas limpiamente una tras otra, parecen vigilar a los huéspedes.

Jipis y otras cosas

La Hacienda Ochil no ofrece suites lujosas. Lo que sí tiene es un fabuloso restaurante con mesas al aire libre que se especializa en cocina regional y un museo de finas artesanías y talleres. Localizada cerca de Temozón, justo al sur de Mérida, Ochil es un maravilloso tributo a la cultura y tradiciones regionales, salvaguardándolas al proveer un sitio atractivo en el que pueden florecer. La comunidad completa parece estar involucrada en esta empresa, con mujeres locales haciendo tortillas frescas y afamadas especialidades yucatecas en una cocina abierta, y familias en sus mejores trajes tradicionales danzando bailes regionales.

El museo y los talleres de Ochil exhiben una gran variedad en el arte de la paja tejida, textiles bordados, madera y piedra tallada, joyería en oro y plata de filigrana, entre otros materiales. Es una gran parada para comprar artesanías en un solo lugar, especialmente si estás presionado de tiempo. De otra forma, opta por uno de los cotizados viajes de Catherwood a los pequeños pueblitos conocidos por alguna artesanía particular. Ahí, puedes ver a los artesanos trabajar, aprender sobre el proceso de producción y comprarles directamente a ellos. En Becal, ninguna casa está completa sin una cueva bajo tierra, donde los residentes tejen sombreros estilo Panamá superplegables llamados “jipis”; las cuevas húmedas ayudan a que las fibras de las plantas con las que hacen los sombreros no se sequen. En Calkiní, los hermanos Canul son reconocidos por las canastas que tejen. En Muna una familia de artesanos se especializa en hacer réplicas de vasijas mayas pintadas con complejas escenas de guerra, rituales palaciegos, vida animal y mitología.

Las expediciones de Catherwood Travels son tan fascinantes y variadas como las atracciones del mundo maya. Para mayores informes visita: www.catherwoodtravels.com

 
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